Red de Senderos No Motorizados de Los Pedroches


Uniendo nuestros pueblos a través de la tierra, la historia y el paisaje

En Los Pedroches siempre hemos sabido que lo mejor de nuestra comarca no se ve a prisa ni desde una ventanilla. Por eso, hemos puesto en marcha este proyecto: una red de itinerarios pensada para desplazarse a pie o en bicicleta, conectando cada uno de nuestros municipios y devolviendo el protagonismo a lo que mejor nos define: nuestro entorno natural.

¿En qué consiste el proyecto?

El objetivo principal ha sido conectar de forma sostenible todos los pueblos de la comarca mediante senderos no motorizados. Hemos pretendido transitar y poner en valor antiguas vías pecuarias, trazados ferroviarios y caminos tradicionales para que vecinos y visitantes puedan recorrer Los Pedroches a su propio ritmo, de forma segura y respetuosa con el medio ambiente.

Para ponértelo fácil en el camino, hemos instalado monolitos de granito rústico de la tierra y balizas de orientación en los cruces clave. Así podrás disfrutar de la ruta con total tranquilidad, sin necesidad de estar mirando continuamente la pantalla del móvil.

El paisaje como verdadero protagonista

Recorrer estos itinerarios es adentrarse en la diversidad paisajística que hace tan especial a nuestra comarca:

La Dehesa

Un ecosistema vivo y moldeado por el trabajo de generaciones. No todas las dehesas son iguales: desde los espacios más abiertos del oeste hasta la frondosidad del oriente comarcal, donde conviven encinas, quejigos y melojos.

Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro

Sierra y contraste

Desde la suavidad de las penillanuras graníticas hasta los relieves más abruptos de la Sierra de Cardeña y Montoro o el entorno del Castillo de Miramontes.

Puntos de interés: Detente a descubrir la historia.

A lo largo de las rutas hemos identificado y señalizado 11 puntos de interés clave. En cada uno de estos hitos encontrarás una placa con un código QR que te permitirá conocer al detalle la historia de ese lugar. Entre ellos destacan:

  • La supresión, en 1970, del ferrocarril que recorría la comarca supuso el fin de una etapa en las comunicaciones de Los Pedroches. Sin embargo, en 1992, con la puesta en servicio de la línea de Alta Velocidad entre Madrid y Sevilla, el tren volvió a cruzar estas tierras, recuperando su papel histórico como territorio de paso entre la Meseta y el sur peninsular.

    La vocación comunicadora de Los Pedroches se remonta siglos atrás. Durante la etapa andalusí, aprovechando la suavidad del relieve, se articuló una red de caminos con función estratégica y defensiva. Destacaba el camino de Toledo a Sevilla, que atravesaba Belalcázar y se bifurcaba hacia Sevilla y hacia Córdoba por Hinojosa del Duque, Belmez y Espiel. También fueron relevantes la vía del Azogue, que conectaba Almadén con Córdoba, y el llamado “camino del Armilat”, que desde Villanueva de Córdoba se dirigía hacia Puerto Mochuelo. Tras la caída del Califato y la Reconquista, muchos de estos trazados perdieron protagonismo, aunque sirvieron de base para la organización viaria posterior.

    El lugar ante el que nos encontramos forma parte de esa larga historia de infraestructuras al servicio de la comunicación. La geometría y los condicionantes técnicos de la línea de Alta Velocidad exigieron grandes movimientos de tierra, túneles y viaductos para salvar valles y suaves ondulaciones. Ese nuevo trazado, más rígido y exigente, introdujo también una fractura en la morfología del territorio, al seccionar parte de la dehesa y cortar otras vías que requirieron de soluciones específicas para garantizar la continuidad ecológica y el tránsito de la fauna.

    Desde este punto, poco antes de la entrada de un túnel, se observa una de las dehesas mejor conservadas y más bellas de la comarca, un paisaje de alto valor ecológico y cultural que, pese a las transformaciones, sigue siendo testigo del paso de caminos, trenes y viajeros a lo largo del tiempo.

  • En Los Pedroches, la dehesa es el paisaje dominante: un bosque mediterráneo aclarado por el ser humano para compatibilizar aprovechamiento ganadero y conservación. Al eliminar parte del matorral y espaciar los árboles, se favorece el crecimiento de pastos para el ganado extensivo, manteniendo al mismo tiempo una valiosa biodiversidad.

    En Los Pedroches no todas las dehesas son iguales. Existen diferencias claras entre el sector occidental y el oriental de la comarca.

    En el occidente, muchas dehesas presentan hoy un arbolado más disperso e incluso zonas prácticamente desarboladas, resultado de procesos históricos, roturaciones y dificultades de regeneración. Son paisajes más abiertos, donde el pastizal adquiere mayor protagonismo y el arbolado es escaso.

    En cambio, en el oriente comarcal, las dehesas suelen conservar mayor densidad y diversidad de arbolado. Es aquí donde, junto a la encina, adquieren especial relevancia el quejigo (Quercus faginea) y el melojo (Quercus pyrenaica). La presencia de estos robles, favorecida por determinadas condiciones de suelo, pluviosidad y relieve, aporta mayor cobertura arbórea, variedad cromática estacional y una estructura más compleja del paisaje.

    Estas diferencias no solo son visuales: reflejan distintas historias de uso, manejo y capacidad de regeneración del territorio. El predominio de quejigos y melojos en este entorno concreto confiere a esta zona oriental una personalidad propia dentro del conjunto de las dehesas pedrocheñas, enriqueciendo su valor ecológico y paisajístico.

    La dehesa actual es el resultado de siglos de manejo humano. Más que un bosque natural o un simple pastizal, es un paisaje cultural vivo. Aquí, la abundancia de quejigos y melojos aporta identidad propia a este rincón de Los Pedroches, recordándonos la estrecha relación entre naturaleza y actividad tradicional.

  • El Parque Natural de la Sierra de Cardeña y Montoro fue declarado en 1989 con el objetivo de proteger uno de los espacios mejor conservados de Sierra Morena. Su creación respondió a la necesidad de preservar extensas dehesas, montes mediterráneos y valiosos ecosistemas fluviales que albergan una extraordinaria biodiversidad.

    Con más de 38.000 hectáreas, el parque se extiende por los términos municipales de Cardeña y Montoro, configurando un paisaje de suaves sierras, valles y arroyos donde la actividad humana tradicional —ganadería extensiva y aprovechamientos forestales— ha convivido históricamente con la conservación del medio natural.

    En la vegetación destacan las dehesas formadas por encinas, acompañadas de quejigos, alcornoques y sobre todo de robles melojos, los únicos en la provincia de Córdoba. También encontramos pinares y un rico matorral mediterráneo de lentisco, jaras, acebuches, durillos, madroños, etc. En primavera, la diversidad botánica se manifiesta en una espectacular floración que tapiza claros y riberas.

    En cuanto a la fauna, el parque constituye un enclave estratégico para especies emblemáticas de la península ibérica. Destaca la presencia del lince ibérico, el águila imperial ibérica, el buitre negro y la cigüeña negra, símbolos de la riqueza natural del espacio. También tienen gran importancia las especies cinegéticas, como el ciervo y el jabalí.

    La Sierra de Cardeña y Montoro ofrece al visitante un territorio de naturaleza intacta, donde el silencio, la dehesa y la vida salvaje configuran una experiencia auténtica en el corazón de Sierra Morena.

  • Durante siglos, Los Pedroches fue paso natural entre Andalucía y Madrid. Pero cuando la principal comunicación se desplazó hacia Despeñaperros, la comarca quedó aislada. A finales del siglo XIX, el desarrollo de la red ferroviaria tampoco corrigió esta situación: las estaciones más próximas quedaban lejos y las malas carreteras dificultaban el transporte, especialmente el ligado a la actividad minera.

    La solución llegó de la mano de la minería. En 1904 comenzaron las obras de la línea de vía estrecha promovida por la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya para transportar la galena desde las minas del Soldado hasta su fundición. En 1906 el tren alcanzó Pozoblanco y en 1907 llegó a Villanueva de Córdoba y Conquista, cuya estación se convirtió en un enclave estratégico. Desde aquí partía además un ferrocarril minero que enlazaba con las Minas de El Horcajo, facilitando la salida de mineral y el movimiento de viajeros y mercancías.

    Un hito decisivo fue la perforación, en 1927, del túnel del Horcajo (Ciudad Real). La fuerte pendiente de este tramo obligó a adoptar una solución innovadora: su electrificación, algo poco habitual en líneas secundarias de la época. Gracias a ello se garantizó un tráfico más seguro y eficiente, superando las limitaciones de las locomotoras de vapor. Esta modernización permitió enlazar directamente con Puertollano y, desde allí, con Madrid y el resto de España, sin rodeos por Córdoba o Almorchón.

    La electrificación simbolizó la entrada definitiva de Los Pedroches en la modernidad. Sin embargo, tras el cierre de las minas en 1933, la línea entró en declive hasta clausurarse el 1 de agosto de 1970. Hoy, su trazado y estaciones (como la de Conquista) conservan la memoria de aquella transformación histórica.

  • Pedroche es la capital histórica de la comarca de Los Pedroches. Fue villa matriz de las Siete Villas de Los Pedroches: Pedroche, Torremilano, Torrecampo, Pozoblanco, Villanueva de Córdoba, Añora y Alcaracejos. Desde la Edad Media, tras la conquista cristiana de Córdoba en el siglo XIII, las Siete Villas quedaron integradas en su jurisdicción, salvo un breve periodo (1660–1747) en el que pasaron al Señorío de la Casa Carpio-Alba.

    Su relevancia como cabeza jurisdiccional, eclesiástica y administrativa explica el patrimonio monumental que conserva. En época andalusí fue fortaleza (Bitraws), y sobre sus restos se alzan hoy algunos de sus edificios más emblemáticos.

    Destaca la Iglesia Parroquial de El Salvador (siglo XVI), magnífico ejemplo del gótico tardío con elementos mudéjares. Junto a ella se alza la imponente torre campanario renacentista del siglo XVI, obra del arquitecto Hernán Ruiz II. Construida en granito sobre la antigua torre del castillo medieval —de origen musulmán—, se compone de varios cuerpos superpuestos: base cuadrada maciza, tramo octogonal, cuerpo de campanas con arcos de medio punto y remate con elegante linterna cilíndrica y chapitel cónico. Es el gran símbolo arquitectónico de Pedroche.

    El patrimonio religioso se completa con la Ermita de Nuestra Señora del Castillo, vinculada a la antigua fortaleza; la ermita rural de Nuestra Señora de Piedrasantas, patrona del pueblo y tradicional lugar de reunión de las villas de la comarca; y el Convento de Nuestra Señora de la Concepción, fundado a comienzos del siglo XVI y perteneciente a la Orden Concepcionista, de raíz franciscana.

    Pedroche invita a descubrir un legado histórico que refleja siglos de tradición, espiritualidad y protagonismo comarcal.

  • Las vías pecuarias son caminos históricos utilizados por el ganado trashumante en sus desplazamientos estacionales entre los pastos del norte y las dehesas del sur peninsular. Su origen se remonta a 1273, cuando el rey Alfonso X el Sabio creó el Honrado Concejo de la Mesta, institución que protegía y regulaba la trashumancia, impulsando una red que hoy supera los 125.000 km en España.

    Las principales vías son las Cañadas Reales (hasta 75 m de anchura); otras vías, de menor anchura, son los cordeles, veredas y coladas. Desde 1995 forman parte del dominio público y constituyen valiosos corredores ecológicos y culturales.

    En Los Pedroches, la red suma unos 1.245 km. Destacan la Cañada Real Soriana Oriental y la Cañada Real de la Mesta.

    La Cañada Real Soriana Oriental entra en Los Pedroches, desde el Valle de Alcudia, por el Puerto del Mochuelo. Procedente de las lejanas tierras sorianas, recorre la comarca, hasta Sevilla, en sentido norte-sur y permitía aprovechar los pastos de invierno del sur.

    En El Guijo, se une con la Cañada Real de la Mesta que, procedente de Badajoz, recorre de oeste a este Los Pedroches. Esta vía histórica conectaba las dehesas extremeñas con los grandes ejes trashumantes, facilitando el tránsito de miles de cabezas de ganado ovino, especialmente merino, cuya lana fue clave en la economía castellana durante siglos. Además de su función ganadera, estas rutas estructuraron el territorio, favorecieron intercambios culturales y dejaron una profunda huella en el paisaje.

    Hoy, recorrer estas antiguas cañadas permite revivir la tradición trashumante y descubrir la riqueza natural y etnográfica de Los Pedroches, donde historia, naturaleza y cultura forman parte de un mismo camino.

  • En lo alto del cerro que corona la localidad de Santa Eufemia, se alzan los restos del Castillo de Miramontes, símbolo histórico de Santa Eufemia. El ascenso a pie desde el casco urbano permite comprender su valor estratégico: desde la cima se domina un amplísimo horizonte que se extiende por la comarca de Los Pedroches, el valle del Guadalmez y el cercano Valle de Alcudia.

    Hoy la fortaleza se presenta en estado ruinoso, pero su silueta continúa marcando el paisaje. De origen medieval, fue escenario de reformas en época islámica y cristiana. A finales del siglo XV, en el contexto de la consolidación del poder de los Reyes Católicos, fue parcialmente derribada. Aún se reconocen restos de murallas, torres y aljibes que evocan su antiguo carácter defensivo y la intensa historia fronteriza de este territorio.

    El castillo se integra en el singular marco natural de Sierra Morena, donde se sitúa la comarca de Los Pedroches, al norte de la provincia de Córdoba. Este territorio ocupa unos 3.600 km² y se organiza en torno a una gran masa de rocas graníticas conocida como el batolito de Los Pedroches, uno de los conjuntos geológicos más destacados de España. Sobre este sustrato se asienta una extensa penillanura suavemente ondulada, apenas inclinada hacia el oeste, que actúa como divisoria natural entre las cuencas del Guadiana y del Guadalquivir.

    El paisaje característico es la dehesa de encinar, modelada por siglos de aprovechamiento ganadero. Sin embargo, el relieve no es completamente uniforme: al norte se elevan alineaciones como la sierra de Miramontes, mientras que al sur el terreno se vuelve más abrupto y montuoso por la erosión de los afluentes del Guadalquivir. Este contraste entre llanura granítica y sierras recortadas define la personalidad única de Los Pedroches.

  • Aunque la sublevación militar triunfó inicialmente en casi todos los pueblos de Los Pedroches, en agosto de 1936 la comarca pasó a manos republicanas y permaneció así (salvo pequeños reajustes en zonas limítrofes) hasta el final de la contienda. Como consecuencia, el territorio conserva abundantes vestigios de la Guerra Civil: búnkeres, trincheras, observatorios y refugios que forman parte de su patrimonio histórico reciente.

    Aunque la mayoría de estos vestigios se encuentran en zonas privadas, en algunas localidades se construyeron refugios antiaéreos, algunos de los cuales se conservan en muy buenas condiciones y son visitables. Es el caso de los refugios de El Viso y Villanueva de Córdoba.

    En la comarca se habilitaron varios aeródromos, entre ellos los de Hinojosa del Duque y Santa Eufemia, infraestructuras estratégicas para el control del territorio y el apoyo logístico. En torno a estas instalaciones se construyeron diversos refugios antiaéreos destinados a proteger a tropas y personal ante posibles bombardeos.

    El refugio que aquí se conserva es uno de los tres levantados por el bando republicano en el perímetro del aeródromo situado al suroeste de Santa Eufemia. Está excavado directamente en la roca y reforzado con hormigón. Como es habitual en este tipo de construcciones, dispone de dos accesos con escalones que conducen a una galería abovedada de unos cinco metros de longitud. Su estado de conservación es muy bueno, aunque en épocas de lluvias puede llegar a inundarse debido a filtraciones.

    A aproximadamente un kilómetro hacia el este se localiza otro de los refugios, situado bajo una construcción hoy en ruinas. De mayores dimensiones, cuenta con varias galerías y pasillos de comunicación, lo que evidencia su función estratégica dentro del conjunto defensivo.

    Estos elementos constituyen hoy un valioso testimonio material de aquel período, invitando a la reflexión sobre un pasado que dejó una profunda huella en la comarca.

  • El Castillo de Belalcázar es la construcción medieval más emblemática de la comarca de Los Pedroches. Se alza sobre un cerro junto al arroyo Caganchas, en un enclave estratégico ocupado desde épocas ibéricas, romanas y musulmanas. La fortaleza actual comenzó a levantarse a mediados del siglo XV por iniciativa de don Gutierre de Sotomayor, maestre de la Orden de Alcántara y primer señor de la villa, entonces llamada Gahete.

    Impulsado por su linaje, especialmente por Alfonso de Sotomayor y Elvira de Zúñiga, el castillo fue concebido como símbolo de poder señorial y baluarte defensivo. Su recinto amurallado, de planta irregular adaptada al terreno, está flanqueado por torres y dominado por la impresionante torre del homenaje, de 47 metros de altura, la más alta conservada entre los castillos peninsulares. En el siglo XVI se añadió un palacio renacentista en el sector sur, reflejo del prestigio cultural de la Casa condal. Hoy constituye uno de los grandes testimonios de la arquitectura fortificada andaluza.

    Muy próximo al castillo se encuentra el Convento de Santa Clara de la Columna, una de las obras más destacadas del gótico tardío cordobés. Fundado a finales del siglo XV por doña Elvira de Zúñiga, refleja la religiosidad y el poder del señorío de Belalcázar. Concebido inicialmente como convento franciscano masculino, pasó pronto a comunidad de clarisas.

    El conjunto, de más de 7.000 m², se organiza en torno a un elegante claustro de dos plantas de estilo Reyes Católicos, núcleo de la vida monástica. Junto a la iglesia, las celdas y el refectorio, destacan la Fuente de la Samaritana y el panteón de los Sotomayor, testigos del esplendor espiritual y artístico de la Belalcázar bajomedieval.

  • La comarca de Los Pedroches atesora un extraordinario patrimonio minero ligado a su singular geología. Ya en época romana se explotaron intensamente los filones más ricos en plata, como los de Minas Viejas de Santa Eufemia, La Solana (Belalcázar) o el célebre grupo de El Soldado, uno de los yacimientos de plomo más importantes de España.

    En el siglo XIX y comienzos del XX, la minería vivió un nuevo auge. El cerco minero de El Soldado, situado a unos 3 km al sur de Villanueva del Duque, fue el complejo de plomo más importante de la provincia de Córdoba y uno de los grandes centros mineros de España. Sus ricos filones de galena argentífera, conocidos desde antiguo y explotados con intensidad desde el siglo XIX, lo convirtieron en un enclave estratégico dentro del panorama minero nacional.

    La explotación alcanzó su máximo desarrollo bajo la gestión de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, que impulsó modernas infraestructuras extractivas y de transporte. En torno a los pozos, castilletes, talleres y almacenes se organizó un auténtico paisaje industrial que transformó profundamente el territorio y la vida de sus habitantes.

    El cerco no solo fue un espacio de extracción, sino también un núcleo económico y social. Para transportar el mineral, la compañía promovió la llegada del ferrocarril de vía estrecha: en 1906 alcanzó Pozoblanco y después Villanueva de Córdoba y Conquista, conectando finalmente con Puertollano y Madrid.

    El tren rompió el histórico aislamiento de la comarca, facilitó el comercio y trajo progreso. Estaciones como las de Villanueva de Córdoba o El Soldado, junto a puentes y antiguas infraestructuras ferroviarias, forman hoy parte del paisaje cultural.

    Tras el cierre de las minas en 1933 y el declive posterior, la línea dejó de funcionar en 1970. Actualmente, parte de su trazado ha sido recuperado como Vía Verde, invitando a recorrer a pie o en bicicleta la memoria minera de Los Pedroches.

Descarga los itinerarios GPS

Descarga los itinerarios de la Red de Senderos No Motorizados de Los Pedroches y descubre sus recorridos a tu propio ritmo.

El archivo contiene los trazados en formato KML, compatible con aplicaciones de cartografía y dispositivos GPS que admitan este formato. Para utilizarlo, descarga el archivo ZIP y extrae el KML en tu dispositivo.

Financiación y sostenibilidad

Este proyecto ha sido impulsado por la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches en el marco del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD), contando con financiación de la Unión Europea – NextGenerationEU a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España y la Junta de Andalucía.

Toda la actuación se ha ejecutado bajo estrictos criterios de sostenibilidad, economía circular y respeto medioambiental (principio DNSH), utilizando materiales locales integrados en el paisaje.